LA “MARIA” LABORAL
Entre la maraña de competencias, habilidades y demás requerimientos que configuran de modo exigente la vida del directivo actual en la empresa raramente aparece el “tema laboral” como algo sustantivo digno de ser tenido en cuenta. Al menos no aparece como materia que conviene dominar de un modo suficiente. Cuando menos para disponer de unos mínimos conocimientos que permitan abordar con solvencia los diversos avatares que el mundo de la empresa nos reserva cada día.
Es un asunto que se deja a los especialistas en la compañía sean estos propios o ajenos. Se hacen los encargos y después se piden las cuentas. Llama la atención además la escasa valoración que de la tarea se efectúa por la dirección. Esto resulta lógico: no se valora lo que no se conoce y no se considera complejo de ejecutar.
Sin embargo el directivo a menudo se encuentra con que sus resultados están vinculados al orden laboral de modo directo: cuando necesitamos adelgazar la cuenta de personal, cuando tenemos un problema en la productividad por empleado, cuando nos encontramos ante un clima laboral y sindical difícil que complica la toma de decisiones, etc.
¿Cuál es la causa de esta situación? Probablemente en buena medida la poca labor de “venta de la materia” que se ha venido haciendo por los tradicionalmente considerados “expertos”, que se han ocupado más de resolver los asuntos que la empresa encarga, bien sea desde dentro o fuera de la misma, que de dar detalles relativos a la gestión.
A lo anterior se une la apariencia de que estamos ante un tema técnico sin interés para la dirección salvo en los resultados. Se dice por los viejos del lugar que en una negociación colectiva sólo hay un asunto en el que no puedes equivocarte: el presupuesto.
Defiendo frente a esta postura la del directivo que se preocupa del proceso en sí mismo y de las decisiones parciales que cada día se van tomando, en lugar del “resultadista” que se da por satisfecho al ver cumplido el objetivo establecido.
Para estar al tanto necesitamos una mínima “cultura laboral” en la dirección de las compañías y reivindicar la figura del experto como vendedor de ideas en línea estrecha con el negocio y con el plan estratégico que la empresa debe conseguir.
En un momento en que se están tomando tantas decisiones en el orden laboral en las empresas no fiemos los objetivos estratégicos de las mismas a una serie de decisiones tomadas en el ámbito de una materia que nos interesa poco en sí misma: una “maría”.
Mi petición es que valoremos a los responsables de esta gestión como merecen. Tengamos en cuenta que trabajan con limitaciones legales, que a menudo se convierten en centro de atención en la empresa cuando las cosas van mal, que normalmente disponen de medios escasos para su gestión y que, pese a todo, se encuentran capacitados para buscar la mejor solución al problema planteado.
Carlos Cid
Profesor del Master en Direccion de RRHH, MBA Full Time