La caja de cristal
Por Enrique Serrano, publicado el día 08/05/2007
Artículo del Área de Recursos Humanos
Este viernes cenaba con mi amigo Antonio, directivo de una de las grandes empresas del sector farmacéutico, y me daba la noticia, triste, de que justo por la mañana le habían comunicado el despido, después de casi 12 años de dedicación profesional a la compañía, más otros 10 en otras empresas.
Siempre había cumplido sus objetivos y precisamente este ultimo año había sido el mejor de todos, según me comentaba. Es una pena; ni siquiera se imaginaba que en el ajuste que se lleva a efecto todos los años después del cierre del ejercicio fiscal, le iba a tocar a él.
“Los jefes de ahora lo tienen muy complicado ya que dirigir en las empresas de hoy es una labor de auténticos titanes: no hay respeto ni autoridad al mando, todo se discute y pone en tela de juicio como si todos tuvieran capacidad de opinar sobre todo”, me decía. “Además”, añadía, “cualquier conflicto que tengas con alguna persona se te puede ir de las manos ya que a los 30 segundos lo saben en RRHH, y acto seguido en toda la organización. Ya no hay asuntos privados entre jefe y empleado”.
En opinión de Antonio, el invento de la organización matricial para que cada persona pueda tener más de un jefe complica aún más la situación dado que tu ya no sabes quienes son, de verdad, tus empleados; ni ellos tienen conocimiento de quien es el que realmente manda. Lo cierto también es que en los últimos dos años ha estado sin despacho debido a la nueva moda de los espacios abiertos con lo que lleva todo ese tiempo sin “echar una bronca como las de antes”. En definitiva, Antonio tiene la sensación de estar vigilado continuamente y sus decisiones puestas en permanente cuarentena: es como trabajar en “una caja cristal”, según sus propias palabras.
Y es que, en realidad, Antonio, a pesar de no rebasar los 45 años, esta acostumbrado a trabajar en un entorno de organización jerarquizada, donde prime la unidad de mando, y donde el organigrama sea como el plano para el arquitecto. El caso es que no ha sobrevivido al cambio que se la ha venido encima derivado tras la fusión de la que es fruto su compañía actual.
Sin embargo, esa “caja de cristal”, que el denomina, es lo que ha hecho que las organizaciones de hoy en día sean más planas, abiertas y plurales, no solo desde el interior sino también hacia el exterior, hacia el cliente.
Internamente, la labor del directivo que sabe que tiene que integrar y coordinar equipos de personas con relaciones jerárquicas y funcionales es mucho más compleja que antes, eso es cierto, pero de mucho mayor calado en cuanto a impacto en el rendimiento y la motivación de las personas. Trabajar en un entorno donde las personas pueden tener más de una dependencia también hace que se tenga que competir por el liderazgo para atraer la atención de los colaboradores con talento y disponerlos en la dirección adecuada.
Además, el hecho de que se tenga que prescindir de los grandes despachos así como de otros signos de distinción y autoridad hace que estos mismos signos se tengan que ganar a pulso, recuperándolos en las distancias cortas de los pasillos y áreas comunes de la empresa.
En el exterior, también, todo se conoce, tanto si eres una empresa cotizada o no, puesto que no todo son estados financieros, ratios y cifras. No solo por la labor discreta de los headhunters sino también por empresas de análisis y consultores sectoriales, aparte de ex_empleados, y, por supuesto, clientes, no es complicado tener información sobre el modelo de gestión de cualquier área de una compañía, por pequeña que sea, así como su estilo directivo.
No obstante, ¿qué tiene de malo tomar decisiones que sean visibles para todos?. ¿Por qué esa pretensión de dirección oculta bajo las paredes de un despacho? ¿Es que nuestra manera de actuar puede ser diferente al sentirnos observados?
Sabed que es muy sano y recomendable no seguir el ejemplo de Antonio; hay que perder el miedo y actuar siempre como si alguien por arriba nos estuviese mirando constantemente, analizando todas nuestras decisiones. ¿O acaso no pensáis que es realmente así?
Enrique Serrano
Director de Management Solutions de Unisys